Por Margarita R. Veitía
El ingeniero Luis Sosa Navarrete, fundador de Sona Eléctrica, empresa reconocida desde el 27 de octubre de 2004, con más de dos décadas en la comercialización de productos de material eléctrico de alta y media tensión, es a todas luces un triunfador, a su alrededor se siente la satisfacción del éxito, ese que se conquista únicamente por el esfuerzo y la constancia.
Tiene la mirada fija en un punto que no es posible ubicar, la aspereza de sus manos delata días de trabajo rudo desde su juventud. Su voz es cálida, el tono reflexivo impacta, su narración es fluida, intenta decirlo todo de una vez, como en ráfagas, entonces toma aire; hace una pausa…cada frase, cada palabra es la exacta y en cada una de ellas se sustenta la experiencia del empresario tenaz y audaz que es.
DE INGENIERO CIVIL A ELÉCTRICO
Siempre quiso estudiar, hacerlo de forma continua le fue imposible por las carencias familiares, a pesar de ello no desistió, soñó con ser ingeniero civil hasta que lo logró. Antes, trabajó en una fábrica de henequén. De aquel tiempo describe con zozobra las fibras del material en el aire cegando prácticamente el ambiente, otras rozándole el cuerpo… “sentí que aquello no era lo mío, hablé con mis padres, decidí trabajar y estudiar, fue una sabia decisión y un esfuerzo tremendo”.
Su tono de voz cambia y comienza a recordar a alguien que le enseñó cuál era el camino que debía tomar en su vida: “el maestro José Vázquez en el último semestre de la ingeniería civil me imparte la materia instalaciones eléctricas. De pronto me encontré con algo desconocido, me convenció que tenía inclinación real por esa rama, al poco tiempo comencé a trabajar en su empresa. La vida me fue llevando, no tenía un plan, mi visión era mejorar, estudiar cada vez más y se me fueron abriendo las oportunidades, me convertí según el propio profesor en ingeniero eléctrico, estuve a pie de obra años realizando instalaciones, proyectos, supervisando”.
Luego, sin esperarlo, le ofrecen ser gerente de la Sucursal en Mérida del Grupo IG-Transformadores, una empresa con extraordinario reconocimiento en el ámbito nacional. Lo duda, nunca había sido comerciante, un amigo le hace reflexionar y finalmente aceptó. Con el tiempo se convence que era un gran vendedor. Ese, según dice, fue un punto de inflexión en su vida.
EL PORVENIR DE SONA ELÉCTRICA
“Todo marchaba perfectamente en la Sucursal IG en Mérida, pero decisiones inadecuadas de la gerencia general hacen que esta tenga problemas económicos serios y como consecuencia cierran el establecimiento. Dejaba de ser gerente de un día para otro, no había como liquidarme, me ofrecen pagarme con activos fijos, algunos transformadores, una grúa que es hoy nuestro patrimonio, un vehículo, un celular con los clientes. En realidad, no sabía que haría, el mundo se venía abajo, todo era sal y agua, no tenía rumbo”.
Su voz es lenta, incluso ha bajado el tono y modula cada frase, hay tristeza en sus palabras al evocar el duro instante que lo colocó al borde del límite. “Meses antes había comprado un pequeño terreno en el área llamada El Porvenir, hasta allí llevé todo aquello, no tenía conciencia de lo que hacía. Me senté en una roca; estaba molesto, decepcionado y airado, siento que suena el teléfono, era un cliente pidiéndome transformadores”. Al rememorar el acontecimiento su rostro cambia, sus ojos brillan, aparece una sonrisa leve y recuerda que su mente se iluminó, en ese preciso intervalo se convenció que él podía tener su propio negocio.
A diferencia de muchos que emprenden un negocio por herencia, el suyo se sustenta en su propia inspiración y las circunstancias que lo llevaron a crearlo. En el nombre de su empresa se fusionan las primeras sílabas de sus dos apellidos y con ello surge un conjunto suigéneris que asombra a algunos: Sona Eléctrica. Y, tal parecer que, al estar enclavado en El Porvenir, la premonición del triunfo estaba por revelarse. Eran dos talismanes para avanzar.
Nació así una empresa innovadora que con el tiempo logró implantar varias líneas de trabajo. “Así descubrí el futuro. En la empresa me acompañan mis hijas, son mi puntal y mi orgullo, una está al frente del proceso de comercialización y otra dirige una de las sucursales, porque contamos con una división de construcción eléctrica especializada en media y alta tensión con todos sus elementos y aditamentos, así como servicios de mantenimiento a transformadores, subestaciones, filtrado de aceite dieléctrico, pruebas eléctricas con equipo certificado, embobinado, reparación de motores y plantas de emergencia”.
Sona Eléctrica se prestigia por el reconocimiento, la confianza y la satisfacción de los clientes; porque para Luis Sosa dos principios son claves en su actuar: la honestidad y ser el mejor en lo que hace. “Son cualidades que vienen de una enseñanza inmensa de mi padre que me las inculcó desde joven, hacer las cosas perfectas y tener la cara limpia siempre, ambas abren los caminos”.
Actualmente es el presidente de la Asociación de Comerciantes de Materiales Eléctricos de Yucatán (Acomeyuc AC Mérida) y esa es otra función que aspira hacer con rigor. Su intención es aglutinar, unir a los empresarios del sector eléctrico en asuntos como niveles de tarifas, competencia sana, respeto en las líneas de sucesión entre fabricante y distribuidor, entre otros aspectos.
EPÍLOGO
El ingeniero Luis Sosa Navarrete se convirtió referencia en la rama de transformadores en la península de Yucatán, asegura que no cree en la suerte, en cambio, apuesta por aprovechar las oportunidades, por el esfuerzo cotidiano y las horas dedicadas al trabajo. “He tenido que renovarme, reinventarme, innovar y sigo soñando, quiero abrir nuevas sucursales en varios puntos, quiero que Sona Eléctrica sea insuperable”.
Está convencido que no previó nada en su vida, que cada momento fue único, que poco a poco se fueron gestando sus días; no obstante, es evidente que su inteligencia natural, su decisión de encontrar alternativas para ascender de forma honrada y su manera íntegra de proceder le hicieron dar pasos seguros en ese camino que es emprender y crecer desde la hidalguía de un empresario.






