
Por Margarita R. Veitía
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Francisco Bassó Alpuche es de esos ingenieros que encuentran en lo que han realizado algo más allá del horizonte, con cada obra en la que participa se renueva, crece y vuelve a emprender otra, y otra, y otra… proyectos distintos y todos innovadores. Actualmente es el director de edificaciones del Grupo Constructor Proser, en el que ha transitado su vida profesional.
Más allá de que la física y la matemática eran su fuerte, sabía desde un inicio que la ingeniería civil sería su destino. Con certeza enfrentó el futuro; calcularía hasta el cansancio, leería planos y observaría en ellos cada detalle.
La entonces simple idea de ser un creador le entusiasmaba. “Cuando veía una obra en construcción me reconocía dentro de ella, hasta que comencé con las mías, y seguro de que siempre llevo el ingeniero civil dentro”, rememoró.
UNA VIDA EN OBRA
Toda la vida prefiere estar entre los vericuetos de la edificación, en el lugar donde se ejecutan, pero su responsabilidad actual requiere establecer el flujo de trabajo de otra manera, “aunque a pie de obra todo es diferente porque se siente el ambiente del proceso, el ruido de la maquinaria, se ve creciendo y forjando lo que se pensó, calculó… y sobre todo estar al lado de los jóvenes, buscando soluciones técnicas y velando por la calidad, que es nuestro mayor valor”, expresó.
Desde el comienzo su meta fue acudir donde hubiese trabajo, en ese empeño sacrificó horas al sueño, a la familia… Muchas veces puso por delante la terminación de la obra, siempre respetando la calidad y la satisfacción al cliente, pero para ello, dejó y deja, parte de sí en cada objeto de obra en el que él de alguna manera interviene.
“Me renuevo con cada proyecto, cada uno tiene características propias que lo hace diferente e interesante, en Proser nos hemos diversificado, salir del nicho de la construcción industrial, llegar hasta el de hotelería, construir en Cancún y todo México, estudiar enfoques técnicos nuevos, ha sido un reto constante, ahí está entonces la posibilidad de renovación”, afirmó.
Disfruta las obras terminadas e incluso lo hace de manera muy personal; el olor a nuevo le fascina, las recorre despacio, se sienta en sus diferentes niveles, las mira escudriñando cada parte, así sucedió al terminar el Palacio de la Música o la Torre Orión, ambos en Mérida.
“Las primeras obras que uno construye marcan tu camino, haber construido en todo México ha sido complicado, pero deja mucho aprendizaje, asumes e incorporas la cultura de cada lugar a lo que realizas y a tu vida personal, quedan sus huellas para siempre. Sin dudas repetiría mi pasado, en mis inicios fue importante la carretera Mérida-Cancún y luego el Sams de ese mismo lugar en 1993, he tenido la oportunidad de estar en proyectos habitacionales, industriales y hoteleros inmensos, si algo cambiaría sería haber dado más porque siempre se puede ser mejor”, puntualizó.
TRES CLAVES AL ÉXITO
Reconoce que siempre lleva consigo tres pasos que le han dado éxito: tratar de hacer todo siempre lo mejor posible, ser consistente y la honradez en el sentido amplio de esa palabra. “Estos tres preceptos son la base para que se confíe en ti como persona y en la empresa como entidad. Son valores que empiezas a llevar contigo y no te desprendes de ellos nunca, la responsabilidad, el compromiso, la fidelidad y repito la honradez “, aseguró.
Para el Ingeniero Bassó su equipo ha sido clave para recuperarse, cuando los momentos se vuelven difíciles, entre todos encuentran las soluciones, “los problemas pueden ser económicos, técnicos, pero también de motivación, es en ese momento que hay que darse un permiso, pensar en las posibilidades de cambio, inspirarse y emprender la remolcada hacia el triunfo. Es por ello que agradezco tanto a mi equipo, a Proser que es familia”, resaltó.
Es yucateco de nacimiento y cree en las oportunidades que se vislumbran con los nuevos proyectos inversionistas de desarrollo de este Estado, considera que se vive una nueva etapa de ampliación no solo en volúmenes sino en el tipo de edificios, “hay que adaptarse, ese crecimiento es muy padre, pero hay mucha competencia, aprovechar esta oportunidad desde la calidad y precios competitivos será fundamental.
No obstante, para construir a nivel nacional tenemos que capacitarnos constantemente, específicamente en seguridad industrial, en el manejo de herramientas integrales para control de proyectos, diseños y la administración, utilizar plataformas como el BIM 360; adquirir una nueva filosofía, una metodología de trabajo como el Lean Construction, lo que antes era opcional es ya una obligación que exigen los clientes y serán requisitos necesarios de cumplir”, enfatizó.
Aunque es un hombre realizado, que ha estado al frente de la construcción de obras monumentales confiesa que aún le queda por hacer una edificación icónica, que aporte a la sociedad, que revierta la mirada de todos hacia ella, “una obra que deje legado no únicamente por la complicación técnica y arquitectónica sino por lo que ese proyecto puede aportar a la ciudad y a la sociedad de forma permanente, sueño con seguir construyendo, sumando, creciendo…”, concluyó.






