Por: Laura España e Iván Uribe
¿Cuánto dinero pierde su organización por cada hora sin energía eléctrica?
Durante décadas la electricidad fue considerada un servicio básico cuya función principal consistía en alimentar equipos y mantener la continuidad de la operación. Sin embargo, la creciente digitalización, la automatización industrial y la dependencia de sistemas críticos, han transformado la electricidad en un activo estratégico que impulsa la competitividad empresarial.
En México, sectores como la hotelería, manufactura, logística, salud y centros de datos, enfrentan una creciente dependencia eléctrica en una red cada vez más saturada y vulnerable, donde una interrupción puede representar desde pérdidas millonarias hasta consecuencias que ponen en riesgo vidas humanas.
Todos hemos escuchado hablar del término resiliencia, su significado: la capacidad de adaptarse rápidamente a cambios, superar adversidades y mantener el rendimiento ante presión convirtiendo desafíos en oportunidades de crecimiento.
Hemos sido espectadores y protagonistas de importantes cambios globales influidos por recurrentes fenómenos meteorológicos, catástrofes naturales y múltiples factores sociales, políticos, culturales y tecnológicos. Por ejemplo, el reciente conflicto en Medio Oriente generó una disrupción energética global, la cual cataloga la Agencia Internacional de Energía (IEA) como la mayor en el suministro energético de la historia.
La proliferación de la inteligencia artificial (IA) añade otra presión sobre los sistemas eléctricos, tan solo el entrenamiento de un modelo de lenguaje como ChatGPT, puede requerir energía equivalente al consumo anual de más de un centenar de hogares.
Se proyecta que México en los próximos años será un país con un importante crecimiento de centros de datos que computen algoritmos de IA, lo cual demandará mayores cantidades de electricidad.
No obstante, ante la falta de planes y las constantes interrupciones en el suministro, el problema real sigue estando ahí ¿Cuánto dinero se pierde cuando se va la electridad? ¿Cómo se ve afectada la operación y su reputación empresarial? Como podrá deducir el lector de este espacio, la electricidad ha dejado de ser un servicio que representa facturación y gastos, a ser un elemento estratégico que posicionará e impulsará la competitividad de las empresas. Aquéllas que sean resilientes obtendrán resultados tangibles en entornos cada vez más complicados.
Resiliencia eléctrica, el nuevo valor agregado para impulsar la competitividad.
Durante años las organizaciones se preocuparon por generar electricidad y reducir el consumo del recibo, hoy, deben aprender a diseñar y ejecutar resiliencia.
No basta solo con tener un sistema fotovoltaico interconectado o baterías de litio, cuando se tiene un bajo factor de potencia o un desconocimiento generalizado del estado de los activos y equipos eléctricos, es por ello que en las próximas décadas la infraestructura eléctrica autónoma cobrará relevancia, pues será prioritario contar con elementos que incorporen análisis predictivo, generación de pronósticos, la optimización del consumo, el respaldo energético, la anticipación de eventos, prevención de anomalías y despacho inteligente de cargas mediante la incorporación de tecnologías emergentes como la Inteligencia artificial, las redes 5G, el Internet de las cosas (IoT) y el Edge Computing.
Para avanzar en esta dirección, debemos comenzar por hacer cambios graduales en la perspectiva de los líderes organizacionales, en la propuesta de valor de nuestras empresas y en fortalecer nuestra cultura organizacional. Las empresas que prosperarán en los próximos años no serán necesariamente las que consuman menos energía, sino aquellas que sean capaces de garantizar su continuidad operativa ante escenarios cada vez más inciertos.
En ese contexto, Vaisol Resilient Energy Solutions® ofrece soluciones para que la resiliencia eléctrica deje de ser sólo una opción tecnológica o una herramienta, y se convierta en una decisión estratégica, porque la pregunta hoy ya no será ¿cuánta energía consumen las empresas? si no, ¿cuánto tiempo puedo seguir operando cuando todo lo demás falla?
Porque aquí lo tenemos claro…la resiliencia no se asume, se diseña.






